Cuando has supuesto un antes y un después, cuando posees dos discos soberbios y un tercero más que decente, tus conciertos suelen ser verdaderamente atractivos.
Alive 2007 es la grabación que recoge el directo del pasado 14 de Junio en París del dúo francés Daft Punk. La sesión es, simplemente, magistral:
Simian Mobile Disco es el nuevo proyecto de James Ford y James Shaw, productores de, entre otros, Arctic Monkeys, reconvertidos a DJs. Tras abandonar Simian, los británicos se lanzan a las pistas con su nueva discoteca ambulante, para deleite de nuestras orejas. El resultado es Attack Decay Sustain Release. La estrategia comercial ejecutada con los dos videoclips del corte Hustler, uno de ellos muy subido de temperatura y otro bastante repulsivo, tiene relativo éxito y alcanzan el gran público. Caracterizados por un delicado y elegante sonido de club construido con equipos completamente analógicos, buscando la belleza en la imperfección de su sonido, Ford y Shaw firman un estupendo trabajo digno de ser descubierto, con grandes momentos como Sleep Deprivation, I Believe o It’s the Beat.
Además, su antiguo proyecto alcanza de nuevo la fama gracias al reciente estrellato de Justice, a pesar de que We are your friends es una remezcla de hace más de cuatro años, que Justice realizó para un concurso que, por cierto, no ganó.
Circle of Demons fue un lanzamiento sorprendente en la escena Metal del año que está a punto de terminar. En su segundo álbum, At all cost practica una interesante mezcla de estilos que extraña y satisface por igual. Instrumentalmente a medio camino entre el Thrash y el Metalcore, no dudan en utilizar la ayuda de los sintetizadores, puntualmente, para conseguir cohesión y contundencia en su sonido. Los lamentos de la voz sintetizada y en ocasiones robotizada nos proporcionan momentos de tregua entre los rugidos desbocados del segundo vocalista, de clara influencia Death. At all cost nos proporcionan riffs poderosos y ausentes de aburridos solos de guitarra, un sonido rabioso, melódico y eléctrico y con influencias variadas, con el que parecen estar dispuestos a convertirse en un conjunto al que tomar muy en serio en el futuro. A cualquier precio.
El nuevo proyecto de Maynard James Keenan, lider de Tool y A Perfect Circle, no podía haber tenido un nombre más horroroso. Sin embargo, su calidad es sobresaliente. Un ritmo pausado, electrónico, narcótico, que recuerda por momentos a Massive Attack, y muy poco a sus otros trabajos. La voz de Keenan, grave y ligeramente distorsionada, resuena suavemente en los oídos mientras nos hipnotiza con cuidadas melodías y bases rítmicas. El gran camaleón del sonido industrial vuelve a la carga con valiosos compañeros de viaje, y su creatividad parece no tener límites.
Welcome to Puscifer, my creative subconscious. Welcome to the party that goes on in my head 24 hours a day. Welcome to my island of misfit ideas. The space where my Id, Ego, and Anima all come together to exchange cookie recipes. This is a space without any hard edges. It's a space with no clear or discernable goals. CHECK YOUR OVER INFLATED EXPECTATIONS AT THE DOOR. Cuz this is simply a playground for the various voices in my head. Come play with us.
Con retraso, como de costumbre, llega a mis manos La Radiolina, lo último de Manu Chao. Con una gran variedad de estilos, tiene un sonido más propio de Mano Negra que de Chao, aunque pueda resultar hablar de lo mismo. ¿Más de lo mismo? En parte, sí. Pero, por suerte, es lo bueno lo que se repite. Un estilo completamente inconfundible, e inimitable, a pesar de los numerosos seguidores o imitadores, fallidos, a mi parecer. En el álbum se encuentra Me llaman calle, una canción estupenda perteneciente a la banda sonora de Princesas, y otras pequeñas joyas como Y ahora qué, A cosa y Mamá cuchara, además de su primer sencillo, Rainin in Paradize. En veinte cortos temas, Manu nos expone sus preocupaciones, con un profundo pesimismo por lo que está por llegar, pero, afortunadamente, sin ánimo de impartir doctrina, pues él, sólo es un músico.
El primer gran reto que tiene que conseguir In Rainbows es superar la etiqueta de “El disco de Radiohead en donde eliges el precio”. Esto es fácil; muy mal lo tendrían que hacer como para no encontrar otros argumentos sobre los que hablar del disco. Y en cualquier caso, siempre hay gente dispuesta a ello: es impresionante el culto que rodea al grupo, que me recuerda por momentos a la veneración hacia Pink Floyd; cualquier mínimo detalle se comenta y se discute sin cesar en la red: “¿qué quiere decir Faust Arp?” “¿qué significan los jeroglíficos de Dead Air Space?” “¿dónde termina Weird Fishes y empieza Arpeggi?”…
¿Y qué hay de la música? No recuerda ni a OK Computer, ni a Kid A, ni a The Bends; se trata de diez canciones, bastante inconexas entre si, que parecen seguir el camino iniciado con Hail to the Thief, que muestran al grupo en constante evolución, pero más despacito. Un sonido personal y propio, relajado, acústico, rodea todos los cortes del álbum, con esas pequeñas dosis electrónicas que tan bien saben manejar. Momentos sublimes, como el falsete de Reckoning, el bajo progresivo de 15 Step, y el gran final ejecutado mediante una completa Jigsaw Falling into Place y el triste piano y la percusión militar de Videotape. Sin embargo, alguno de sus temas, aunque dejan mostrar su elaboración, quedan en el olvido a los pocos minutos de pasar sobre ellos. Y, por desgracia, es un álbum corto, muy corto...
Un disco con una lírica muy cuidada y de disfrute lento, que necesita de varias escuchas hasta cautivar al oyente. Y empieza así:
¿Harto de los lloriqueos del brit-pop? ¿No eres capaz de soportar ni una sola canción indie más? ¿El bakalao y sus sucedáneos (eso que llaman música electrónica) te produce náuseas? ¿Saturado de petardas en paños menores inundando los videoclips? ¿Aburrido de macarras tatuados y armados balbuceando una basura a la que llaman hip-hop?
Compañero, necesitas un proceso de purificación sonora urgentemente... necesitas buscar el origen, las raíces...
Un adelanto de lo que será el acontecimiento musical del año en la ciudad del cierzo. Corresponde al concierto del sábado pasado en Guatemala, en el Estadio del Ejército:
Dentro de Icky Thump, el estupendo nuevo disco de The White Stripes, que en ocasiones recuerda a su obra maestra Elephant, existe una canción que me atrae irremisiblemente, tanto por su originalidad como por su calidad. En ella, Meg y Jack White, los dos miembros de la banda, son los protagonistas de una pequeña "película", en donde actuan como, literalmente, ropavejeros (rag & bone man), para entendernos, vendedores ambulantes de ropas y baratijas viejas y usadas, algo así como vendedores del "rastro". Tremendamente divertida, el momento culminante sucede cuando Meg, llevada por la avaricia, abandona los buenos modales, pero Jack, la reprende por ello y pone las cosas en su sitio:
[Meg:] I saw some stuff in here, now are you gonna give it to us?
[Jack:] Aaaw, Meg, don't be rude...
[Meg:] Or not?
[Jack:] They might need it. And if you don't want it, we'll take it And if you don't wanna give it to us, We'll keep walking by We'll keep going we're not tired But, got plenty of places to go Lots of homes we ain't been to yet The west side The south-west side Middle east Rich house Dog house Outhouse Old folks' house House for unwed mothers Halfway homes Catacombs Twilight Zones Looking for techniques, turntables to gramophones So take a last lick of your ice-cream cone And lock up what you still wanna own
But please be kind...
[Meg:] Take your time...
[Jack:] And don't rewind...
[Meg:] That's fine...
[Jack] Oh looking pretty Your pretty little Rags & Bones!
Marlon Roudette y Preetesh Hirji forman el dúo indo-británico Mattafix, especialista en adictivos cócteles sonoros. ‘Los sucesores de Massive Attack’, exclaman convencidos sus incondicionales. Yo no diría tanto, ni mucho menos; una comparación más acertada me parecería con Morcheeba.El sorprendente registro vocal de Roudette, unido a unas selectas bases rítmicas Reagge con cierto toque “étnico”, le dan a Mattafix frescura y un aire exótico dentro del mundillo trip-hop londinense, y lo convierten en un interesante grupo a descubrir. Su primer y único disco hasta la fecha, Signs of a Struggle, de 2005, incluía su mayor éxito comercial, Big City Life, y este estupendo Blues mafioso:
Su segundo disco, Rhythm & Hymns, estará en la calle el 12 de Noviembre. Puedes escuchar el primer single del mismo, Living, aquí.
Es sábado por la noche,y estoy conduciendo. Solo, en una desierta carretera comarcal de doble sentido de las Cinco Villas… …y sin mis discos… Enciendo la radio en busca de algo de motivación; la tragedia planea sobre mis orejas, como cada vez que busco consuelo en el pequeño electrodoméstico.
Suenan los últimos versos de Por la boca vive el pez, de Fito. Es la última canción del defenestrado La Gramola, un programa ya de por sí deprimente, pero todavía peor en sus últimas horas. Y entonces suena una voz conocida: Julián Ruiz aparece al rescate de mi soledad.
Damas y caballeros, comienza Plásticos y decibelios, uno de los poquísimos momentos decentes de las radios musicales de este país. El horario, los sábados de 22:00 a 00:00, por supuesto, hay que asegurarse de que nadie lo escuche.
“Todos los años, a mitad de Agosto, hacemos un repaso de lo mejor de lo que va de año, los números uno y los preferidos de Radioplásticos”, empieza…
Tras el delicioso Rehab de Amy Whinehouse y el It’s gonna rain, de Waterboys (“a veces, Mike Scott es capaz de escribir canciones estupendas”, lo presenta), se lanza al ataque:
“Si hubiera dos discos del año, de lo que va de año hasta ahora, uno de ellos sería sin duda el Neon Bible, de Arcade Fire. En él se encuentra la fabulosa, maravillosa, Intervention”
Tras cantar a voz en grito, con la sensación de qué él me comprende, de que no estoy solo en esta carretera, con un gozo que sólo la música me puede proporcionar, descubro que no se ha acabado el placer:
“Y como se trata del disco del año,” (nótese cómo ha elevado el estatus tras los cuatro minutos de Intervention) “ahí va un segundo corte del mismo, Black Mirror”:
La canción no consigue terminar, la señal se pierde poco a poco hasta desaparecer, a modo de místico final... Definitivamente no estoy solo. Gracias, por todos los buenos momentos, Julián. A veces te pones muy pesado con Mc Cartney y con Barbara Streisand, pero eres un gran tipo.