Franz Ferdinand - Tonight: Franz Ferdinand

Placebo - Battle for the Sun

Rammstein - Liebe ist für Alle da

Por desgracia, había muchos más. Para la próxima, hablaremos de material más decente.





El idioma perfecto. La técnica necesaria. La furia, descontrolada. Sin compasión. Sin respiro. Abanderados de la transgresión. Poderosos y salvajes. Amados y odiados por igual. Por supuesto, se trata de Rammstein.
Con un balance entre fuerza e intensidad casi inigualable dentro del metal, a los alemanes y a su música se les puede acusar de muchas cosas: de estrafalarios, de caricaturas de sí mismos, de componer letras ridículas,… y probablemente todo ello sea cierto. Pero también hay que reconocerles méritos innegables: son capaces de transmitir una energía sin límites, a base de ritmos frenéticos, sintetizadores efectistas y una potente distorsión. Con composiciones simples pero tremendamente efectivas consiguen elevar las pulsaciones del oyente hasta superar los límites soportables; beben de una fuerte influencia del sonido de los ochenta en general y de Depeche Mode en particular, sobre todo en sus dos primeros álbumes, Herzeleid y Sehnsucht, ambos magníficos. El idioma alemán dota a sus letras de un sonido agresivo y extremo, algo que casa a la perfección con su estilo, aunque la lírica sea en general bastante mediocre. Esto es algo que en su último trabajo, Rosenrot, mejoraron considerablemente, si exceptuamos la grotesca Te quiero puta, cantada íntegramente en español latinoamericano.

Han sido acusados en numerosas ocasiones de alentar la ideología neonazi, debido a la entonación del cantante Lindemann de la erre palatar, impropia del alemán típico y típico del sur, de donde procedía Hitler, y además debido a la presentación de este vídeo clip, una versión de Stripped de Depeche Mode, elaborado con imágenes del video promocional de las olimpiadas de Berlín 1936, que fue producido por el aparato de propaganda nazi. Rammstein ha salido al paso en numerosas ocasiones negando cualquier tipo de implicación política, y mucho menos nazi, en su música y sus vídeos. En realidad, el vídeo puede entenderse como una crítica contundente a la hipocresía de la sociedad actual; lo que queda claro es que Rammstein no son, en ningún caso, amantes de lo políticamente correcto. Esto no implica que haya una gran cantidad de neonazis entre sus seguidores, muy a pesar del grupo, que ha prohibido tajantemente en sus actuaciones cualquier tipo de simbología nazi por parte del público.
Ministry fueron pioneros en fusionar el más puro sonido punk británico y thrash americano con elementos de una floreciente música electrónica, elaborando un sonido tremendamente inaccesible, repleto de sonidos mecánicos, distorsión, bases muy electrónicas y voces de ultratumba. A destacar su disco The land of rape and Money. Su escucha es compleja, pero se puede adivinar su valentía y la gran influencia que este grupo ha tenido en diversos estilos y conjuntos posteriores, desde el hardcore al jungle, y por supuesto en el rock moderno.
Ahí es donde Nine Inch Nails toma el relevo. Utilizando la electrónica, pero con un papel algo más secundario, Trent Reznor y compañía pueden considerarse en gran medida los padres de la variedad industrial del rock, el, obviamente, rock industrial. Un verdadero grupo de culto, en donde las guitarras tienen un papel preferente, pero, a pesar de su distorsión, con un sonido limpio, con melodías diferenciadas, en ocasiones pausadas y en otras frenéticas, con una voz potente que marca el tempo de las canciones, susurrante a menudo y desgañitándose cuando hace falta. No faltan las canciones instrumentales con gran descarga emotiva, ni la crítica política despiadada. Reznor, es de hecho, un personaje polémico. Pongo como ejemplo la gala de MTV 2005, en la que pretendía actuar con una imagen de George W. Bush en las pantallas a su espalda, interpretando The hand that feeds; sin embargo, esto no gustó a los organizadores, y ante la negativa de su petición, renunció a la actuación, declarando: “aparentemente, la imagen de nuestro presidente le resulta tan ofensiva a la MTV como lo es para mí”(más aquí). Da la impresión de que todo en ello es apasionado. No hay que perderse sus discos Pretty Hate machine y The Fragile. Un grupo absolutamente imprescindible.
Otro de los gurús es, sin duda, Maynard James Keenan, o lo que es lo mismo, Tool. Si hay alguna palabra que defina este grupo es “matices”. Todas sus composiciones están repletas de ellos, cada sonido que parece azar está exactamente donde debería estar, todo está pensado. El trabajo de estudio en este conjunto es siempre soberbio. Más progresivos que NIN, aquí las guitarras son más pesadas, lentas, complejísimas, repletas de detalles. El bajo cobra mucha importancia, contundente. Maestros del palm muting, dominadores por completo del ritmo de la canción, capaces de elaborar temas de 11 minutos sin aburrir. Ænima, Lateralus y 10000 days, su trabajo de este año, son auténticas perlas. Una versión algo más descafeinada de ellos es A Perfect Circle, con Maynard también como cabeza visible.
Otros grupos de sonido industrial pueden ser Filter (¿os suenan de la banda sonora de Spawn?), Mi Life with the Thrill Kill Kult, y Queensrÿche; con un sonido más electrónico, Meat Beat Manifesto o Atari Teenage Riot (aunque estos últimos rozando el hardcore).
La variante más famosa sin ninguna duda del estilo industrial es el metal industrial. Se trata de apretar un poco más, de aumentar distorsión, fuerza, ritmo y agresividad, pero tampoco sin mucho exceso. Esto último es, precisamente, a mi modo de ver, su gran virtud: llegar al límite sin rebasarlo. Para mí es el estilo más interesante de todo el metal. Y los grupos que todo el mundo conoce son Marilyn Manson, Rammstein o Fear Factory.
El mejor disco para aproximarse a este estilo (algo que reconozco que no es fácil) es una banda sonora, The Matrix. Un estilo musical que encaja perfectamente, desde mi punto de vista, con la estética y temática de la película. Y para muestra, os dejo la canción de Rob Zombie que suena en la escena de la discoteca en la cual Neo conoce a Trinity (¿recordáis?: Follow the white rabbit…)